viernes, 27 de abril de 2012

LUCHA DE TITANES.

Si escribes en “tito google” como algunos lo llaman, las palabras: “crisis, autónomos y hostelería” aparecen un sinfín de artículos, de opiniones, de historias destruidas, de locales cerrados, alquilados, embargados. Parece que abundan como diría el maestro Joaquín Sabina, “los bulevares de sueños rotos”. Era de prever, se oye en el refranero popular que Dios aprieta pero no ahoga, y sin embargo la crisis económica ha asfixiado sin remedio a un sinfín de autónomos que un día creyeron poder superar cualquier bache. En el periódico de siguiente, por mencionar uno entre un millón, con fecha de 08 de marzo de 2012 se lee: «Los autónomos no aguantamos más. La situación ha pasado de ser preocupante a ser insostenible».


En otro diario al tratar el tema de los autónomos se manifiesta el fuerte descenso experimentado por los mismos, los sectores afectados y entre ellos se habla de la hostelería.



Por último en “el confidencial” a 25 de agosto de 2011, en pleno periodo estival, y precisamente cuando menos parece estar el tema del sector hostelero y su crisis a la orden del día, se publica un artículo que lleva por título: “Nadie se salva de la crisis: 3.221 bares han cerrado en el último año.” 


http://www.elconfidencial.com/economia/2011/08/25/nadie-se-salva-de-la-crisis-3221-bares-han-cerrado-en-el-ultimo-ano-83193/


Según se extrae de este texto, “Con junio son ya 38 meses consecutivos (desde abril de 2008) en los que las ventas de bares, restaurantes y demás empresas que integran el sector hostelero de la restauración registran tasas interanuales de evolución negativa y su acumulación pone en evidencia el agujero en el que este sector está inmerso”

Así, y asomándome al “agujero del sector” distingo en el recuerdo varias cosas que os vengo a contar:

Dicen que la ilusión no da de comer, que los retos son buenos pero que más vale pájaro en mano que ciento volando y que en ocasiones los sueños, mejor dejarlos dormidos, o si se está despierto, dormirlos.

A él todas la habladurías y consejos, como se dice, por un oído le entraron y por otro le salieron. A él de poco le sirvieron los avisos. A mi padre, un día le pudo la ilusión y decidió dejar todo por su proyecto.

Por aquel entonces, las expectativas parecían buenas, la economía no se encontraba en la desastrosa situación de años venideros, y a pesar de la estabilidad que supone un trabajo fijo, en ocasiones es otra paz la que se busca: “la de emprender y conseguir los objetivos”.

Con 44 años, una hija y una mujer, abandonó casi 30 años de trabajo en el sector automovilístico y solicitó la baja incentivada de su empresa, o lo que es lo mismo “pidió la cuenta” para verse inmerso durante años en un mundo de cuentas y ajustes para más sobrevivir que vivir.

Las cifras fueron las siguientes:
  • -          INCENTIVO, 11.000.000 DE Ptas. (66.000 euros) ( HACIENTA SE LLEVA 980.000 PTAS DE LA INDEMNIZACIÓN (5890 euros))
  • -          PRESTACIÓN POR DESEMPLEO EN UNA SOLA VEZ, PARA LA CREACIÓN DE UNA EMPRESA.  1.800.000 Ptas. (10.818 euros).
  • -          PRESTAMO PERSONAL: 13.000.000 Ptas. (78.131 euros). Este se avala con la vivienda del domicilio familiar y el local adquirido para el negocio.
El local para la instalación y creación del proyecto supone 12.500.000 Ptas. (75125 euros) Era un precio asequible, pero había que acondicionarlo todo, así la habilitación, obras y diversas reformas sumarán la cuantía de 7.000.000 Ptas. (42.070 euros).

El personal de la empresa, incluido el propietario y director sería de 7 personas. Parecía demasiado, parecía un número excesivo para las dimensiones del establecimiento, y sin embargo el lema del “el jefe” siempre fue el mismo: “las cosas bien hechas, siempre estarán bien hechas”. Lo que Antonio no sabía, es que se avecinaban tiempos difíciles.

Con toda la ilusión de que puede disponer una persona, y con todo el apoyo que puede darle su familia, abrimos el negocio “MESÓN RESTAURANTE LA TERTULIA” un 15 de enero de 2002. Detrás de la puerta había empleados, retos, deudas por el stock de inicio, compra de víveres y resto de material como menaje, bebida etc, dudas, inexperiencia y un sinfín de Hándicap. Pero “hay una fuerza motriz más poderosa que cualquier otra: la voluntad” y de eso… de eso sobrará por todos los rincones.

Durante el periodo que trascurre desde 2002 a 2009 se van difiriendo pagos, seguridad social de trabajadores y autónomos, deudas a los proveedores etc. Sin remedio y viendo “los dientes al lobo” que llevaba escondido en el desván desde que todo se inició se hace imprescindible renegociar el préstamo en dos ocasiones hasta llegar a una valor de 30.000.000 Ptas. (180.000 €).

Durante los años 2002 al 2007, se hizo una apuesta de ilusión sobre el negocio, ya que la clientela: el 80% son empresas y sólo el 20% público de a pie y familias en días puntuales, dan una respuesta satisfactoria de la oferta; pero el volumen de negocio es insuficiente en el día a día. Llegando a acumular no solo las deudas bancarias, sino también:
  • -          La Seguridad Social,  alcanza los 2.650.000 Ptas. (15.926,82 €),
  • -          Autónomos, 2.150.000 Ptas. (12.921 €).
  • -          Los intereses bancarios son leoninos, la póliza de crédito es anulada.
En una caída en picado ya no sólo económica sino anímica todo lo construido parece a punto de irse a pique. Se generan intervenciones en todas las cuentas bancarias, embargos de la nómina de mi madre, vehículo de la empresa, y por último cortes del suministro eléctrico  del negocio y del hogar familiar.

Lo que parecía un proyecto sostenible se convierte en un proyecto que sostener, más ya a consta de la salud del dueño que de cualquier otra cosa. El cansancio se acumula y las dificultades aparecen hasta debajo de las baldosas que lejos de contener billetes contienen deudas interminables.

De esta manera y ante la imposibilidad de seguir con las formas previstas en el negocio, por la quiebra del mismo, es necesario el despido de trabajadores e indemnización, con el consiguiente agravante para poder hacer frente al pago del mismo, consiguiendo que  este  pueda hacerse en varios plazos.

En enero de 2009, en plena crisis económica, y con la que estaba cayendo se apuesta por un cambio en la orientación del negocio, convirtiéndolo en un Mesón Taberna, adaptándolo así a la demanda del público de la ciudad y del entorno.

Mi madre y yo, que habíamos cogido cariño al restaurante, que más que nadie estuvimos allí día tras día junto a un hombre que estaba más agotado por sortear obstáculos que por los años, nos negábamos a volver a empezar, nos negamos “al cambio” y oponíamos resistencia a otro comienzo ahora con menos ganas, recursos y sobre todo con menos posibilidades por la situación en que poco a poco se iba viendo implicada la encomia global.

Pero de nuevo a mi padre no le fue suficiente con todos las señales que le decían que lo mejor era abandonar, él no creyó en “los planes secretos de las cosas”, él fue la primera persona que me mostró que LOS ÚNICOS PLANES SECRETOS QUE VALEN, SON LOS DE LAS PERSONAS.

Y así, durmiendo lo justo para mantenerse en pie, y así  agotando su fuerza: habilita una barra para clientes y cambia ciertas estructuras del local, todo de forma artesanal, todo sin contar con ayuda externa, demasiado cara e imposible de costear.

Eliminan teléfonos, Internet, seguros de la vivienda familiar, calefacción del hogar y todos los gastos suntuarios.

Elimina los malos recuerdos, innova, crea, se ilusiona día tras día, triunfa como empresario autodidacta pues logra situarse a la cabeza del sector, logra superar una crisis interna en plena crisis externa y logra organizar un negocio sin tener experiencia en ello. Triunfa como cocinero autodidacta, pues tiene un don quizá heredado, para inventar tapas cada viernes, para poner un poco de sus ganas en cada comida, en cada guiso. Y por último triunfa como padre autodidacta, que junto a mi madre, y sin un manual que le dijera como hacerlo, me ha enseñado que la perseverancia, que la superación, que el triunfo y la consecución de objetivos depende de uno mismo. Y que si uno cae lo que más valor tiene es saber levantarse, por más que pese lo que nos haya tirado al suelo.

Desde el año 2009 hasta hoy,  se comienza a remontar lentamente, con el nuevo tipo de oferta, pudiendo ir haciendo frente a las deudas de proveedores y Seguridad Social de trabajadores acumulada, así como la de Autónomos. En julio de 2011, se liquidan estas deudas y a finales de año las de proveedores.
Al día de la fecha queda el préstamo  personal  a pagar durante un periodo de veinte años en mensualidades.

No obstante para mí,  él, Antonio Villar, ya ha triunfado. 

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